Desde el aquí y el ahora doy la bienvenida a algo inexplicable que el común de los mortales llama Año Nuevo. Yo sólo vivo el presente, cuando mi mente obtusa no se impone a éste y pretende que me enrede en realidades inexistentes. Cuando vivimos desde el ahora, no hay año nuevo que se resista. Nada nos va imponer un futuro que es impredecible, ni tenemos por qué hacer referencias a un pasado que ya se ha ido y que no puede imponernos su dictadura.
Me sorprende la cantidad de preguntas tales como ¿Qué espera usted del nuevo año que comienza?. Yo sólo tengo una respuesta. Nada. No espero nada, porque lo que me vaya ocurriendo no tiene que ver con mis esperanzas. Sencillamente ocurrirá, sin más. Y sólo en ese momento deberé abordar su vivencia, en el momento mismo en que acontezca lo que quiera que sea.
También me sorprende el afán, sin duda legítimo, de hacer proyectos, como si el día 1, fuera una salida hacia una meta. Los objetivos que pretendemos lograr, no tienen por qué depender de fecha alguna, y lo de menos es el resultado. Lo importante es el recorrido.
Sólo estas breves meditaciones ante un año que se viene vaticinando como nefando. Este año no tendrá más problemas que los que dejemos que se apoderen de nosotros. Hay circunstancias que tendremos que afrontar y lo haremos en su momento. Los datos económicos, son datos, no problemas, así que a pesar de que nuestras nóminas mengüen, se congelen los salarios, aumenten los precios y las retenciones de Hacienda, la vida seguirá discurriendo, y sólo si nos dejamos arrastrar por pensamientos negativos sufriremos en este año.
Amen.
Arsvocis
Inexistente Año Nuevo
enero 1, 2012 por arsvocis
Advertisement