Guardaba sus cartas, que de vez en cuando releía. Y pasaron los años, y a mis manos llegaron otras cartas aún más antiguas. Así descubrí a mi padre, apasionado, enamorado. Un hombre que descubrió al gran amor de su vida. Recordé de nuevo aquellas otras cartas que me parecían tan lejanas y descubrí que cada uno quiere a su manera. Había olvidado su amor discreto, nada apasionado, sólo alumbrado por algún destello irrefrenable en la distancia. Era un amor difícil, pero sincero. Sé que le miraré con otros ojos cuando le vea, y no diré por qué. Tal vez me reconozca de nuevo y sepa que los años, que lo erosionan todo, no han podido borrar la imagen de aquella niña de ojos profundos, y labios sinceros.
El poder de las cartas
septiembre 25, 2011 por arsvocis
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Mi has hecho llorar.Yo tambien deseo conocerlo.
Tendrás la oportunidad de leer esas cartas, pero no ahora. En este momento sólo quiero que estés tranquila y que te cuides mucho. Somos nosotros los que te necesitamos a tí.