Siempre pensé que las palmeras eran empalagosas, si no eran muy buenas, pero nunca se me ocurrió probarlas bañadas en chocolate. Sin embargo, una palmera de chocolate puede dar muuuuucho juego.
No sé si eso es debido al chocolate, que es adictivo se ponga donde se ponga, o a una casualidad.
Alguien puede pensar que exagero, pero una palmera de chocolate te puede cambiar la vida. Puede ser una forma de compartir gustos, de intercambiar ideas, de pasar el rato. Hay quien discute sobre cuáles son las mejores y en que lugares y locales se venden.
Pienso que es posible que sepan mejor cuando se asocian a recuerdos de juventud.
A mi no me gustan, pero tampoco me gustaban los merengues hasta que probé los de las franciscanas de Coca. No existen mejores merengues que esos.
Así que, a pesar de tener que estar vigilando mi peso tras los excesos veraniegos, estoy dispuesta a comerlas.
Existe incluso la posibilidad de que te inviten a hacer un viaje sólo para poder probarlas.
El ser humano inventa cualquier cosa para relacionarse, viajar y disfrutar.
Si para ello hay que comer una palmera de chocolate, estoy dispuesta a hacer concesiones.
Y que nadie crea que la palmera es el postre. Si lo que queremos es compartir una comida, sea, pero no a costa de quitar prestigio a la palmera de chocolate.
Lo que puede dar de sí una palmera de chocolate
agosto 17, 2011 por arsvocis
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Bueno, yo no soy muy partidaria de las palmeras de chocolate, pero si me das una buena referencia, como la de los merengues de Córdoba… Prometo probarlos en cuanto tenga ocasión de ir para alla.
A mi tampoco me gustan las palmeras de chocolate, pero tuvo que ver con una situación muy jocosa que nos ocurrió en Las Navas.
Ah, y tengo que modificar lo de Córdoba, porque los merengues son de Coca, en Extremadura. Se me fue la cabeza a otro lugar, ja,ja,ja