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Inexistente Año Nuevo

Desde el aquí y el ahora doy la bienvenida a algo inexplicable que el común de los mortales llama Año Nuevo. Yo sólo vivo el presente, cuando mi mente obtusa no se impone a éste y pretende que me enrede en realidades inexistentes. Cuando vivimos desde el ahora, no hay año nuevo que se resista. Nada nos va imponer un futuro que es impredecible, ni tenemos por qué hacer referencias a un pasado que ya se ha ido y que no puede imponernos su dictadura.
Me sorprende la cantidad de preguntas tales como ¿Qué espera usted del nuevo año que comienza?. Yo sólo tengo una respuesta. Nada. No espero nada, porque lo que me vaya ocurriendo no tiene que ver con mis esperanzas. Sencillamente ocurrirá, sin más. Y sólo en ese momento deberé abordar su vivencia, en el momento mismo en que acontezca lo que quiera que sea.
También me sorprende el afán, sin duda legítimo, de hacer proyectos, como si el día 1, fuera una salida hacia una meta. Los objetivos que pretendemos lograr, no tienen por qué depender de fecha alguna, y lo de menos es el resultado. Lo importante es el recorrido.
Sólo estas breves meditaciones ante un año que se viene vaticinando como nefando. Este año no tendrá más problemas que los que dejemos que se apoderen de nosotros. Hay circunstancias que tendremos que afrontar y lo haremos en su momento. Los datos económicos, son datos, no problemas, así que a pesar de que nuestras nóminas mengüen, se congelen los salarios, aumenten los precios y las retenciones de Hacienda, la vida seguirá discurriendo, y sólo si nos dejamos arrastrar por pensamientos negativos sufriremos en este año.
Amen.
Arsvocis

Al borde del silencio

A la mitad del camino me he encontrado con mi alma. Alzó su mano y como si fuera rama,un pájaro se posó en ella. Era yo sin la palabra, mirándome sin ver nada,  hecha de blanco silencio, de vacío que habitara.

Dejé de ver y la ceguera me devolvió al mundo.

De tanto andar se paró el pulso y en ese instante, me hice pluma de aquel pájaro para volar sin parada.

Fui tocada con las yemas desde un espacio foráneo, y al instante, el sentido de lo sentido enmudeció para sólo ser por un momento, y en un soplido de amor sin verbo alguno, percibir un aliento de temporal calmado, de certeza filtrada por un rayo del verbo enmudecido

Algo inmenso ha sucedido,mucho más que un mero encuentro, que un pájaro en una rama, que unos labios sin palabras.

La ceguera y el silencio me encontraron con el alma.

Arsvocis

Mi moribundo blog demanda algo de atención. Sabe que no tengo tiempo para escribir en él, pero insiste en que yo le haga un hueco, que le dedique algunos minutos, si quiero que sobreviva.
Te diré algo. Me han rondado mil y una ideas para no dejarte solo ante la blanca palidez de tu semblante, pero se me han ido haciendo viejas antes de nacer. Será por esta precipitación que nos rodea, esa urgencia que nos lleva a olvidar las cosas, a tocar demasiados temas y no profundizar en nada. Será por eso.
Si cambiara mi rumbo y escribiera sobre temas de actualidad, como la crisis que ya rezuma miedo y se refleja en muchas ojeras, como los cambios políticos que han pasado sin pena ni gloria, como las tragedias que tantos espacios ocupan las noticias, seguramente no te encontrarías postrado. Más ya sabes que mi verbo gusta de hablar de las hojas que tapizan los bosques, de los árboles que amarillean sobre el verde, del olor a leña, de la música que se cuela por entre las rejas del alma. Allí en medio de ese paraíso pasan las muertes desapercibidas, las crisis se ven como palabras barridas por el viento… No voy a hablar de lo que ya sabemos, de lo que nos tememos. Ahí afuera, cerca de casa, huele a hierba húmeda y mientras camino, respiro profundamente, echo raíces, percibo mi cuerpo y formo parte de un todo que me envuelve. No soy diferente a ese cielo limpio que barrió la lluvia. Soy sol que calienta, nube que deja sombras tenues a mi paso.
Ahora que sabes por qué tantas veces dejo vacío este espacio, pídeme que te devuelva el alma. Llama a mi puerta para que se cuele en tus entrañas el aire que demandas.

El poder de las cartas

Guardaba sus cartas, que de vez en cuando releía. Y pasaron los años, y a mis manos llegaron otras cartas aún más antiguas. Así descubrí a mi padre, apasionado, enamorado. Un hombre que descubrió al gran amor de su vida. Recordé de nuevo aquellas otras cartas que me parecían tan lejanas y descubrí que cada uno quiere a su manera. Había olvidado su amor discreto, nada apasionado, sólo alumbrado por algún destello irrefrenable en la distancia. Era un amor difícil, pero sincero. Sé que le miraré con otros ojos cuando le vea, y no diré por qué. Tal vez me reconozca de nuevo y sepa que los años, que lo erosionan todo, no han podido borrar la imagen de aquella niña de ojos profundos, y labios sinceros.

El beso prodigioso

De aquella no recuerdo más que lo que la niebla de la mente quiere disipar. La densa noche, la mirada intensa, la lumbre y la chanza de los soldados que atienden al placer por divisar la muerte. La recuerdo en la penumbra, con el pelo desordenado y el rostro bello. Tomé su mano y en el arrastre nos recogimos tras una empalizada. Los ojos reflejaban mis ojos. No sabía si eran suyos o míos, si los dos veíamos al unísono. La besé con la pasión del último de mis días, de su primer encuentro. Me besó con el desgarro de lo encontrado. La luz dejó en su rostro el quejido del amor, que a horcajadas traspasó mis sentidos. Y amigos, no puedo describir todos los instantes que siguieron galopando entre ambos, sin estribos.

Llegó la mañana y el estruendo de la muerte se esparció por todos lados.Rendidos al enemigo iba yo prisionero, no por las esposas que portaba, sino por el corazón que aún me ardía.

Todo el regimiento a pie, y ella sola en una montura aparejada.

Soportaba todo, salvo la certeza de la duda. No caminábamos con la cabeza baja, dejados ir por el magnánimo enemigo. Otro peligro se olía entre los bosques que lindaban la pradera. Veía su rostro de venganza. El odio y su negra mirada posada en ella.

Cuando sonaron los trinos del bosque, supe que no eran aves. Los trinos se tornaron voces, las voces gritos, los gritos carreras y al fin la sangre en forma de torrente. Mis ojos, sólo veían un caballo desbocado. Corrí derribando cabezas, cortando con el hacha los hilos que me impedían llegar a ella. La hallé en el suelo y tirando con fuerza pudimos adentrarnos entre la arboleda. En esta extraña correría, me acompañaban, los últimos vestigios de la tierra del silencio.

Enseguida supimos que no todos alcanzaríamos el horizonte, pero no dudamos en trazar una feroz mampara de hierro, para hacer inexpugnables nuestros deseos. Ni los rápidos del río pudieron parar el acelerado latir de los que querían amar a toda costa.

Más hay un momento en el que sabes que la fuerza del otro es mayor que la tuya, y en el desfiladero, nos encontramos, la venganza y el febril amor que me alojaba. Ella miró con ojos grandes, entregados al final que se acercaba, mientras la fuerza de las armas hablaba enmudeciendo el día. Mi brazo ensangrentado dejó patente la desigual batalla. Ya solo quedaba el último y fatal golpe. Me miró y se encontraron sus ojos y los míos. No sentí dolor, cuando el dolor despeñó mi cuerpo hacia el abismo, y vi su cuerpo que se aferraba al mío, cayendo al tiempo. El eco de mi espantoso grito llenó el espacio. La fuerza nos separó en la caída y lo último que vi fue una sonrisa de amor desesperado.

Cuando abrimos los ojos, el horizonte amado se hallaba a nuestros pies. El aire azotaba nuestros rostros y esparcimos las cenizas de lo que fuimos. El amor quedó prendido de los árboles y cuentan que cuando llega el atardecer aún se pueden escuchar los quejidos de aquel beso prodigioso.

Publicado el domingo, 28 de agosto de 2011 en el suplemento dominical del Correo Gallego.

El silencio y la duda

He regresado a la estabilidad que necesitaba, y no sé por cuánto tiempo.

Y es que mi mente es una mente saltarina y juguetona que me vapulea sin piedad. La fantasía es un arma peligrosa, pero necesaria para romper rutinas, para alejar los fantasmas del aburrimiento y el cansancio que procura, ver siempre lo mismo y a las mismas personas, por mucho que las quieras.

Siempre necesitamos ampliar nuestro círculo de amigos, tener ilusión por conocer a los otros, por explorar mundos nuevos y por contar lo que ya hemos contado cientos de veces, a quiénes nunca lo han oído.

Hecho de menos a personas que me hablen de sus experiencias, no que me informen de lo que otros han experimentado, gentes que enriquezcan mi mente, de las que aprenda. Sé que las hay, que incluso están a mi alrededor, pero que pocas veces se abren para exponerse al otro.

Hay poca gente con pensamiento propio, con criterio para saber quién es y mantenerse firme en su postura. No hablo de posiciones radicales, de opiniones que no admiten la duda.

La duda es saludable, pero no es recomendable vivir alojada en ella.

Tenemos que elegir, de hecho siempre estamos eligiendo, y hay que aceptar que nos vamos a equivocar en algún momento.

Observo en mi entorno a jóvenes y no tan jóvenes, que tienen miedo a tomar decisiones, a lanzarse en una u otra dirección. Dicen que son tímidos. No, no es la timidez lo que les atenaza, es la duda. Pretenden que en la vida todo tiene que salir bien, y esto les impide actuar. La inacción es una forma de muerte anticipada. No sufres, pero renuncias a la oportunidad de poder disfrutar del amor, del conocimiento, de la belleza.

Por otro lado, tampoco la frenética actividad sin rumbo, produce paz. Nos atiborramos de información, de amigos ocasionales, de acciones sin objetivo, para no tener tiempo de reflexionar, de estar en silencio.

Si somos capaces de residir por algún tiempo en el silencio, empezamos a ser osados, a no tener miedo al fracaso, porque ni siquiera el fracaso es algo negativo. Sufrimos, pero aprendemos a querer a los otros, cuando conocemos que somos igual de frágiles que ellos.

El silencio no tiene nada que ver con la soledad, porque nos procura soledad, pero elegida, no impuesta.

Muchos amigos están o se sienten solos. Buscan a alguien que les quiera, que llene sus vacíos, pero no están dispuestos a renunciar a nada. Piden mucho, pero tienen miedo de abrir su mente al otro. De compartir su vida.

Se han acostumbrado a vivir solos y prefieren contactos esporádicos, sin efectos secundarios. Y es que conocer y amar a otros tiene siempre efectos colaterales, unos buenos y otros más difíciles de asumir.

El amor, como la felicidad, se construye, se gana a pulso, se trabaja día a día, y a veces parece que va perdiendo gas.

Si te conoces, debes saber que para conservar tanto el amor como la felicidad, en ocasiones, en muchas ocasiones a lo largo de una vida, hay que buscar tu espacio, recuperar la distancia con las personas y los hechos, respirar a solas, saber quién eres y lo que te hace feliz, encontrar el silencio.

Después vuelve la calma, una paz renovada y profunda.

Limadura

No pienses que la calma va a ser perpetua, porque habrás de concurrir por caminos escarpados y de nuevo te asaltarán las dudas.

Arsvocis

Siempre pensé que las palmeras eran empalagosas, si no eran muy buenas, pero nunca se me ocurrió probarlas bañadas en chocolate. Sin embargo, una palmera de chocolate puede dar muuuuucho juego.
No sé si eso es debido al chocolate, que es adictivo se ponga donde se ponga, o a una casualidad.
Alguien puede pensar que exagero, pero una palmera de chocolate te puede cambiar la vida. Puede ser una forma de compartir gustos, de intercambiar ideas, de pasar el rato. Hay quien discute sobre cuáles son las mejores y en que lugares y locales se venden.
Pienso que es posible que sepan mejor cuando se asocian a recuerdos de juventud.
A mi no me gustan, pero tampoco me gustaban los merengues hasta que probé los de las franciscanas de Coca. No existen mejores merengues que esos.
Así que, a pesar de tener que estar vigilando mi peso tras los excesos veraniegos, estoy dispuesta a comerlas.
Existe incluso la posibilidad de que te inviten a hacer un viaje sólo para poder probarlas.
El ser humano inventa cualquier cosa para relacionarse, viajar y disfrutar.
Si para ello hay que comer una palmera de chocolate, estoy dispuesta a hacer concesiones.
Y que nadie crea que la palmera es el postre. Si lo que queremos es compartir una comida, sea, pero no a costa de quitar prestigio a la palmera de chocolate.

¿Qué esta pasando?

Cualquiera que navegue por los procelosos mares de la información sabe que twitter tiene colocada en todos los perfiles esa pregunta.

Hoy en día preguntarse qué está pasando es una temeridad. Podemos pensar que se trata de que conozcamos la información de actualidad o lo que nuestros amigos están haciendo u opinando, pero yo voy más allá al preguntarme ¡QUÉ ESTA PASANDO, DE VERDAD?.

Sepultados en multitud de informaciones sólo percibimos la punta de un iceberg del que desconocemos su naturaleza y magnitud.

El mundo se pregunta, qué es lo que está pasando, nosotros nos preguntamos qué ocurre a nuestro alrededor, por qué un coloso como los EE.UU se tambalea y amenaza con arrastrarnos en su caída, por qué los economistas no saben qué soluciones tomar para paliar la crisis, por qué nuestros hijos van a tener que afrontar un mundo cada vez más complicado, por qué los gobiernos resultan patéticos (no hay más que ver la cara desencajada de Obama, sus ojeras, y también sus orejas cada vez más grandes, mientras su rostro se afina y se torna ceniciento), por qué las catástrofes nos alcanzan cada vez más de cerca (hasta Noruega, a la que identificábamos con la paz y la calma de las aguas de sus fiordos, ha padecido el zarpazo de la barbarie), por qué las guerras en las que están nuestras tropas y de las que no sabemos nada, por qué el hambre atroz,  por qué la palabra crisis se ha instalado en nuestras vidas y amenaza con frenar los avances de la ciencia, por qué resultan superfluas tantas cosas que antes eran tan importantes.

¿Dónde se ocultan los pensadores, los artistas, los filósofos, los escritores…?

Sólo vemos a grupos de jóvenes que protestan indignados, preguntándose: ¿qué está pasando?.

Nadie sabe responder, porque llevamos demasiado tiempo sin hacernos preguntas, pensando que todo fluye por si solo, que la vida es una película de aventuras, porque hemos dejado que otros piensen por nosotros y no para nosotros.

La Historia nos enseña, que tras las grandes crisis surge una nueva situación, sin embargo parece que esta CRISIS, es un estadio que aspira a permanecer en el tiempo, que no se trata de ningún paso atrás para saltar hacia adelante.

¿Quiénes se están beneficiando en la oscuridad de lo que ocurre?

Estamos en plena ebullición y es muy difícil hacer un análisis serio, porque sólo somos capaces de ver, cuando la tormenta ha pasado.

Mientras, podemos cantar, componer, escribir, investigar, leer, para mantener la dignidad de una civilización que parecía ser tan indestructible, como el casco del Titanic o como el Imperio Romano.

Las crisis sirven para limpiar los rincones del alma, lo que no sé es si la suciedad de nuestra época podrá ser arrancada, porque muchos no saben en qué consiste esa suciedad y cómo arrancarla de nuestra epidermis.

Ars vocis

Entro por casualidad en una noticia acerca del estreno de la ópera de Messiaen en el Arena de Madrid y leo en el periódico LA RAZON, la siguiente e ingeniosa frase:

“Se cuestionó entre el respetable haberse trasladado hasta un escenario tan descomunal para asistir a un montaje minimalista, que descubre a San Francisco de Asís como precursor del cristianismo ecológico, tal es su preocupación en el libreto por lograr la comunión entre los humanos y el resto de criaturas creadas por Dios, especialmente los pájaros”.

Vamos a ver criatura del periodismo.

Nadie ha descubierto a San Francisco de Asís como precursor de ningún cristianismo ecológico, porque a poco que tenga uno cierta culturilla, sabe que la figura de San Francisco de Asís (1182-1226) ha estado ligada desde siempre a la naturaleza, hasta el punto de que en la iconografía con la que se le representa desde la Baja Edad Media, aparece representado siempre con animales como lobos, pájaros etc.

Es más, su visión de que la obra de Dios no solo abarcaba a la creación del ser humano, sino a todos los seres vivientes de la Tierra, llevó a romper con la estética románica, que preconizaba una visión de la naturaleza como algo engañoso y por ello no se pretendía representarla tal cual, sino desde una perspectiva conceptual.

Sin embargo la mentalidad de San Francisco abrió las puertas a la idea Bajomedieval de apertura al naturalismo, al aceptar esa naturaleza como reflejo del amor divino y tratarla como algo cercano y semejante al hombre. De ahí la palabra hermano con la que se refiere a los astros, los árboles, el mar, los animales, y los pájaros. Incluso escribió un un “Cántico del hermano sol”, al que poco antes de morir añadió un nuevo verso dedicado a la hermana muerte.

Y en lo tocante a los pájaros, aclarar a nuestro periodista, que Messiaen era ornitólogo, que siempre estuvo obsesionado por el canto de las aves canoras, grabando sus trinos, razón por la cual en su obra aprovechó para aunar su pasión por los pájaros, con la visión que de ellos tenía San Francisco.

No pretendo que todos sepamos de TODO, pero si no sabemos de algo, es fácil informarse.

¿Cómo se puede decir en una frase tantas sandeces?

Ars Vocis

Qué bien nos vendría hoy enseñar el “arte de la palabra”, ese don que transforma nuestra verdad en ideas comprensibles para el otro, en música que nos ilusiona, en esperanza que nos conmueve.

Qué vacío se halla el hemiciclo. No hay voces que expresen ideas, sólo se oye un vocerío intolerable, un zumbido de zánganos en torno a sus respectivas reinas.
¿Dónde está el poder de la palabra? ¿Dónde todo el peso de su densidad?.
La palabrería alcanza este mundo globalizado y sus señorías cacarean en todos los foros del mundo.

Ajenos, enajenados, autómatas, decepcionados, asqueados, hartos, escépticos… Así nos sentimos miles, millones de ciudadanos, que habíamos construido lo que parecía el comienzo de otra época y ahora hemos descubierto como un amargo sueño.

Nuestro desencuentro es el estandarte que vamos a portar en las próximas elecciones.

Estimados representantes del pueblo, ahora no es el momento de aprender a decir la verdad, es el momento del juicio implacable ante la vaciedad de vuestros discursos y de vuestro hacer.

Sois un cáncer que debilita a un país lleno de vida, de futuro, de anhelos.

Vuestros tentáculos han llenado de células corruptas, la sabia nueva. Ellos, los jóvenes, lo saben. Conocen la basura en la que os movéis y aspiran a limpiar el patio de una casa que es la suya y que van a tener que abandonar. En otros lugares encontrarán el reconocimiento que les negáis.

Estamos sufriendo una de las mayores fugas de capacidades, de mentes inteligentes, de esfuerzos, de nuestra historia. Los habéis convertido en proletarios.

¿Qué tenéis que decir, ahora, politicastros sindicalistas o de la izquierda radical?. Cuál es ese pueblo del que habláis. Vuestro proletariado ya no existe. Y vosotros deberíais de haber muerto con él.

¿Dónde creéis que está el PROGRESO?. Yo os lo diré. Vuestra idea del progreso está en llegar a ser tan corruptos como los corruptos que os precedieron.

¿Hay algún hombre de estado por ahí? Queremos escuchar sus palabras y sus argumentos.

Es posible que no sepáis en qué consiste ser un hombre de estado y que tampoco sepáis que un hombre de estado no depende de ningún partido. Mira al frente, actúa y piensa en hacer una política que haga crecer al país, no sólo a nivel económico, sino a nivel social y cultural. Un hombre de estado trabaja a largo plazo, sin descuidar el hoy, porque no teme que los laureles se los lleve otro que esté por venir, ni le preocupa que sus propias decisiones le hagan caer.

Muchos de nosotros no vamos a votar porque NO OS MERECÉIS UN SOLO VOTO. ¿Y sabéis por qué?, porque no somos ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro. Somos un pueblo engañado, que os amamanta y al que estáis desangrando, mientras engordáis a nuestra costa de tanto calentar las sillas.
¿Habéis hecho encuestas sobre cuántos pensamos así?. Hacedlas, os llevaríais una gran sorpresa.

!!!Si las urnas permanecieran vacías, tendríais una idea exacta de qué quieren los españoles!!!

QUE TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS, OS MARCHÉIS DE UNA VEZ.

Ars vocis y todos los que se sienten identificados con mi voz.

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